Ozzie Guillén, el manager del equipo de baseball de las grandes ligas, los Miami Marlíns, hasta hace unos días creía que era un hombre libre que, viviendo en una sociedad democrática, podía expresar lo que le diera la gana sin tener ningún tipo de consecuencias. Pobre hombre. ¡Qué equivocado estaba al creer semejante bobería! El venezolano Guillén pensó que, como en otras ocasiones públicamente había dicho cosas irreverentes refiriéndose a otros temas, también podía afirmar libremente su respeto por el líder indiscutible del pueblo cubano, el Comandante Fidel Castro, y no pagar ninguna consecuencia.
Empezando con las palabras "I love Fidel Castro", en la última edición de la revista Time salió publicado un artículo escrito por el periodista Sean Gregory, quien transcribe textualmente la frase que le dijera Ozzie Guillén. No creo que hayan pasado más de dos hora de haber salido la revista a la calle, cuando los fascistas de la extrema derecha de Miami comenzaron la campaña de difamación contra Guillén. Los programas de radio que dirigen estos personajes locales empezaron a destilar veneno contra el hombre que se había atrevido a decir que amaba a un líder político que es amado y respetado por millones de cubanos y por centenares de millones de personas alrededor del mundo.