La
historia recoge los múltiples métodos y planes utilizados para tratar
de destruir la Revolución Cubana. Hemos vivido desde las agresiones
directas, planes de atentados, guerra bacteriológica, generación de
plagas en rubros importantes para la exportación como en el tabaco, en
la caña, el café; en el sector vinculado a
la alimentación, en el plan porcino y además en las enfermedades
provocadas con la introducción del dengue y la conjuntivitis
hemorrágica, sin olvidar en ningún momento el criminal y genocida
bloqueo económico y político contra nuestro país.
A pesar de ello no se han cumplido los objetivos de los distintos gobiernos estadounidenses.
Pero los tiempos cambian y las costumbres de atacar a Cuba
se mantienen iguales con distintas formas, antes trataban de pegarnos
abiertamente, actualmente pretenden pegarnos igual, pero se ponen
guantes para guardar las apariencias. El mensaje recibido puede tener la
fachada de ayuda a la población, preocupación por el respeto a los
derechos humanos -desde luego los que ellos propugnan-, el apoyo a la
libertad de expresión, y la protección a como de lugar de su tarifada y
dirigida disidencia.