lunes, febrero 13, 2006

LIBEREN YA A LOS CINCO

Por la realización mañana día 14 de la audiencia oral ante el Tribunal del XI Circuito de Atlanta como parte del proceso de apelación del caso de los Cinco Héroes cubanos ilegalmente secuestrados en Estados Unidos, les reproduzco un artículo elaborado por Andrés Gómez, Director de Areito Digital. El artículo fue publicado bajo el título de:

El martirio de los Cinco: el suplicio continúa

El próximo martes, 14 de febrero, tendrá lugar en Atlanta la audiencia oral ante el Pleno del Tribunal de Apelaciones del Onceno Circuito del actual proceso de apelación del caso de nuestros cinco compatriotas: Gerardo, Ramón, Antonio, Fernando y René.
Recordarán que el pasado 9 de agosto, hace ya seis meses, el Tribunal de Apelaciones del Onceno Circuito, compuesto por tres jueces, dictaminó unánimemente la anulación del juicio de los Cinco, determinando revocar sus condenas y ordenando que se les celebrara un nuevo juicio. Esa extraordinaria decisión se basó en el prejuicio generalizado en Miami contra el gobierno cubano que imposibilitó la celebración de un juicio imparcial como lo garantiza la VI Enmienda de la Constitución federal.
En septiembre de 2005 la fiscalía federal, ejerciendo su derecho, apeló ante el Pleno del Tribunal la decisión de agosto anterior. El Pleno lo componen todos los jueces en activo de ese Tribunal. Al mes siguiente, octubre de 2005, el Pleno del Tribunal de Apelaciones accedió a la petición de apelación de la fiscalía federal, dejando en suspenso la decisión del Tribunal de Apelaciones, compuesto por tres jueces.
Entre noviembre de 2005 y enero de 2006 ambas partes, la defensa y la fiscalía, rindieron por escrito ante el Pleno del Tribunal sus argumentos sobre la validez de la decisión de agosto de 2005. Después de la audiencia oral a realizarse en Atlanta, el próximo 14 de febrero, el Pleno tomará su propia decisión. Este no tiene límite de tiempo para decidirse.
Esa decisión podría reafirmar, rechazar o cambiar parcialmente la de agosto de 2005. De reafirmarla, la fiscalía federal tendría el derecho de apelarla ante el Tribunal Supremo federal. Si este aceptara esa petición sería el Tribunal Supremo federal quien decidiría en una instancia final sobre la argumentación de agosto de 2005 anulando el juicio y las condenas de los Cinco. De rechazarla el Pleno del Tribunal, la decisión de agosto de 2005 sería revocada y el Pleno, al mismo tiempo, ordenaría al Tribunal de Apelaciones, compuesto por tres jueces, retomar la petición original de la defensa y decidir sobre los otros argumentos expuestos en ella para anular el juicio de los Cinco, sobre los cuales ese Tribunal no se pronunció. Sería así porque el Tribunal de Apelaciones de tres jueces solo se basó en uno de los argumentos de la petición de la defensa, el del cambio de sede,
¿Complicado? ¿Confuso? Lo es y mucho. Más aún, el proceso —o más bien, los procesos— de apelación se hacen interminables. La premisa de estos procesos jurídicos es que es esta la mejor manera de que se logre hacer justicia.
¿Lo logra?
Lo pregunto porque los Cinco siguen presos. Han estado injustamente presos desde septiembre de 1998, hace ya siete años y cinco meses. Dos años y nueve meses transcurrieron desde que fueran arrestados y finalmente encontrados culpables en el juicio en Miami. De los 33 meses transcurridos durante ese largo tiempo los mantuvieron 17 en confinamiento solitario. Otros seis meses transcurrieron hasta que fueran condenados. Tres años y tres meses adicionales se tomó el Tribunal de Apelaciones, compuesto por tres jueces, para rendir su decisión de agosto de 2005. Y ahora han transcurrido otros seis meses desde esa decisión que anuló el juicio y sus condenas, y los Cinco siguen presos.
Y no nos encontramos al final del proceso jurídico ni mucho menos. Cualquiera de las eventualidades posibles implican muchos años de pleitos legales, mientras el Estado los mantendrá injustamente presos. Decisiones anulando el juicio y sus condenas podrán ser tomadas, como ha ocurrido; y, como también ha ocurrido, estas quedarían en entredicho, suspendidas, confirmadas o invalidadas mientras los Cinco siguen presos, injustamente presos.
Si el Estado puede, como hace en este caso, mantener a inocentes arbitrariamente presos mientras en los tribunales se ventila su caso, ¿qué justicia es la que se logra?, ¿no logra el Estado, arbitrariamente y por maléficas razones políticas, mantener presos a estos cinco inocentes a pesar de los procesos jurídicos y sus decisiones? ¿No es por esto que en mayo pasado el Grupo de Trabajo sobre Detenciones Arbitrarias de la Comisión de Derechos Humanos de Naciones Unidas declaró arbitrario este proceso e instó al gobierno de Estados Unidos a adoptar de inmediato las medidas necesarias para solucionar esta situación?
A los que combatimos al terrorismo, específicamente a los terroristas de la extrema derecha cubanoamericana, radicados en esta ciudad, como los Cinco hicieron, nos corresponde sostener y acrecentar la campaña política para obtener su libertad y, al mismo tiempo, denunciar, como hacemos, la infame política de apoyo a los terroristas de la extrema derecha cubanoamericana mantenida por los gobiernos de Estados Unidos.

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