miércoles, febrero 08, 2006

VERDADES DE CANTO Y VERSO

Frente al odio, el canto. Para conjurar la infamia, el arte. Ante la ignominia, el verso. De tales razones emotivas y lúcidas se llenó anoche el aire de la Tribuna Antiimperialista José Martí en el transcurso de la Cantata a los Mártires, ofrenda que desde la juglaresca y la poesía se elevó para respaldar el homenaje a las víctimas del terrorismo ejercido por el imperio contra los hijos del pueblo cubano a lo largo de 47 años.
A pocos metros de la Oficina de Intereses de los Estados Unidos en La Habana, nido del mercenarismo, la provocación y la mentira, trovadores y poetas compartieron sus cantos luminosos y acerados por el amor, la solidaridad y la dignidad como valores supremos de una cultura humanista, en las antípodas de los que promueven desde Washington los halcones.
Amaury Pérez, con una obra de Eduardo Ramos que Sara González ha empinado hasta la cumbre de la épica, Su nombre es pueblo, abrió una velada que concluyó con las voces enardecidas de Manguaré con el son irredento de Andrés Pedroso que reafirma una decisión popular: "¡Aquí no se rinde nadie!"
Entretanto fluyeron canciones esenciales, entonadas por Vicente Feliú, Ariel y Amanda, Pepe Ordaz, Enrique Corona, Augusto Blanca, Liuba María Hevia, Manolo, Argudín, Eduardo Sosa, Pavel Poveda, Gerardo Alfonso, Rochi Ameneiro y Santiago Feliú, y poemas elocuentes proyectados por Corina Mestre, Renecito de la Cruz y Jorge E. Caballero.
En el auditorio se hallaban presentes representantes de la vanguardia del movimiento intelectual cubano y de las nuevas generaciones. Junto a ellos, invitados a la XV Feria Internacional del Libro que ha hecho de Cuba, nuevamente, el escenario de una fiesta de la sensibilidad y el conocimiento. Justamente lo contrario de lo que pretende de Cuba la satrapía que lleva las riendas de la Casa Blanca.
PEDRO DE LA HOZ

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