viernes, abril 06, 2007

Un amigo excepcional

Foto: Juan Carlos Coello Juliá


  • Hasta el centro del país fuimos a saldar una deuda de afecto con un numismático, filatélico, bitorfílico y anticuario, colaborador asiduo del Victoria.

Cuando en silencio, lleno de expectativas transitaba por la autopista nacional los 270 kilómetros que nos separaban de la ciudad donde reposan los restos del Che, no podía imaginar que el incansable y fiel colaborador de esa región del país, que había hecho de la página seis de Victoria, una de sus razones, encerrara en sí a una persona tan excepcionalmente revolucionaria, humana y culta.
Es Roberto Pérez Leal un villaclareño de pura cepa, conocedor de grandes sacrificios para llegar a hacerse bancario y ejercer esta profesión por 38 años, diez de los cuales alternó con su desempeño como juez lego hasta que llegó la jubilación. Jubilación sí, pero no retiro, porque ahora es uno de los seres humanos más ocupados y felices que la vida me dio el honor de conocer.
Con la sencillez y el desprendimiento de los grandes, de esos que entregan el corazón y el amor a toda causa, llenó sus ojos de lágrimas, con respiración fuerte y cortada cuando en la noche del sábado 31de marzo llegamos hasta su nido de los muchos recuerdos en el centro de la ciudad cabecera, para entregarle el diploma que lo acreditaba como AMIGO DE VICTORIA.
Frases como “no es posible que hayan venido hasta aquí para entregarme este estímulo que agradezco sobremanera”; “estoy muy emocionado “;
“me han sacado las lágrimas…”, se entrelazaron con las palabras en las que le trasmitía el cariño sincero y el amor que los integrantes de la familia del Victoria acostumbramos a dar.
Este joven de 76 años, nacido el ocho de diciembre de 1930 mientras el país se debatía con los desafueros de la dictadura machadista, lleva en su pecho cinco condecoraciones estatales por su quehacer revolucionario, entre ellas las medallas Combatiente de la lucha clandestina, 40 y 50 aniversario de las FAR, Combatiente de Playa Girón y la Medalla por la Alfabetización, además, la Enrique Hart por laborar más de 25 años en el sindicato de la Administración Pública.
Y dije joven con toda intención, porque es un cubano rellollo, alegre, cuentero, afable, cariñoso, honesto y leal como su apellido, que ya ha multiplicado muchas veces los años vividos en cada acción, en las piezas de sus valiosas colecciones numismáticas y filatélicas, en cada libro antiguo o raro que posee y comercializa e intercambia, en las variadas colecciones de animales disecados, dedales, espejuelos, sombreros, maniquíes, botellas, entre otros y lejos de envejecer, rejuvenece con su experiencia y sabiduría.
Joven porque es un hombre con muchos amigos por doquier, que reparte conocimiento y felicidad a su paso. Lo mismo puede verlo en el parque Vidal, que en una peña, exponiendo una muestra numismática, con los periodistas e intelectuales o con los vecinos compartiendo lo que no le sobra.
Se multiplica también en cada una de las publicaciones periódicas provinciales que como el Victoria, lo asumen como colaborador y le envían sus ejemplares todas las semanas para que colme su curiosidad por conocer todo cuanto acontece en cada palmo del país, a la vez que como en una gran red, intercambia esos periódicos con varios amigos residentes en otras provincias formando un Club de asiduos lectores y colaboradores. Así de sencillo puede ver sobre su buró lo mismo un 5 de septiembre, un Escambray, Sierra Maestra, Adelante, Vanguardia o la última edición de Victoria.
Para él que ha vivido con intensidad, aporta una filosofía objetiva al considerar que “el tiempo es cada instante, cada acción. No me alcanza, trato de aprovecharlo al máximo, pero siempre estoy en deuda con él. Muchas personas vienen a conocer acerca de las cosas que colecciono, otros para comercializar, como algunos de los 25 numismáticos y filatélicos de diferentes latitudes que intercambian piezas conmigo, me visitan y nos enriquecemos mutuamente.
“El tiempo somos nosotros mismos en nuestro paso por la vida. De la obra que logremos hacer depende la intensidad con que hemos podido aprovecharla para el bien de todos. Si repartes amor y confianza, te acompañarán muchas personas que ocuparán un especio en ti, a veces insospechado”.
¿Un mensaje para los lectores de Victoria? ¡Sí, ahí va!


Un saludo especial para todos los pineros de quien los aprecia,

Sinceramente

Roberto Pérez Leal

No sabíamos cómo abandonar aquella casona colonial de tabique alto, hermosas rejas y llena de recuerdos, con un misterio atrapador que tiene mucho que ver con la energía positiva que transmiten sus moradores.

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