domingo, julio 08, 2012


La economía mundial, que en realidad no se ha recuparado de la recesión de 2009, sigue pendiente de la solución de la crisis europea, aunque Estados Unidos y los países emergentes dan señales preocupantes, estiman economistas reunidos en el sur de Francia.

“La crisis sigue ahí”, dice Olivier Pastré, miembro del círculo de economistas que organiza cada año debates en Aix-en-Provence, en el sur de Francia.

“No se han hecho todas las reformas necesarias para esbozar una recuperación, por lo que las mismas causas producen los mismos efectos”, dice este profesor universitario.

Según su colega Anton Brender, “está claro desde mediados de 2012 que la recuperación mundial está amenazada”.

Entonces, ¿rebote o recaída? Desde el inicio de la crisis, la cuestión preocupa a los expertos. “El problema es que pasamos sin solución de continuidad del exceso de optimismo al exceso de pesimismo, tan infundado el uno como el otro”, lamenta Pastré.

En los últimos meses, el Fondo Monetario Internacional (FMI) revisa sus previsiones tanto al alza como a la baja.

La próxima entrega será mala, advirtió el viernes Christine Lagarde. La directora gerente del FMI ha reconocido que las perspectivas son “más preocupantes” y habla de nuevo de una “crisis mundial”.
Según ella, las inversiones, el empleo y la producción “se han deteriorado” y “no solo en Europa o en Estados Unidos, sino en numerosos países clave como Brasil, China e India”.

No obstante, la zona euro es el epicentro de todas las preocupaciones.

“El deterioro de la preocupación no sólo deprime la demanda en una gran parte de la economía mundial, sino que la crisis del euro desacelera peligrosamente el crecimiento en Estados Unidos y en los países emergentes”, dice Brender.

Para este economista, esta situación es “particularmente preocupante” ya que “si el motor estadounidense se calara, sería muy difícil volver a arrancar”, debido sobre todo al déficit público de Estados Unidos. El problema sería entonces que se pasaría de la “gran recesión” a una nueva “gran depresión”.

La solución en su opinión es que se suavice la austeridad de los Gobiernos europeos, ya que mata cualquier conato de recuperación.

Los economistas presentes en Aix están divididos, no obstante, sobre el futuro de la zona euro.
“Más bien optimista”, Olivier Pastré dice que “la Unión Europea no había avanzado nunca tanto como durante esta crisis”. Y Christian Stoffaës asegura que los “mercados financieros han tenido que constatar que habían subestimado el apego al euro” de los europeos.

En cambio, eterno agorero, Nouriel Roubini considera por su parte que los esfuerzos realizados por la zona euro “no bastan”. Si no se dota de una ‘bazuca’ finaciera contra la especulación “en las próximas semanas, más que en los próximos meses, Italia y España van a perder su acceso a los mercados” debido al aumento de los tipos de interés que tienen que pagar por su deuda, lo que amenaza con empeorar la situación.
Pero la economía se tambalea también fuera de Europa.

El FMI también ha dejado claro que la recuperación estadounidense sigue “apática y sometida a riesgos altos” debido a las tensiones financieras en la zona euro y a los problemas presupuestarios en Estados Unidos.
En cuanto a China, la segunda bajada de los tipos de intéres en un mes anunciada esta semana hace temer una desaceleración mayor de la prevista. La desaceleración del crecimiento de las potencias emergentes “es a la vez conyuntural y estructural”, dice Pastré, ya que “es más fácil salir de la absoluta pobreza que superar el umbral actual creando una clase media y una economía sólida”.

Según este, “la zona euro no es el único peso muerto de la economía mundial”. “No es una primicia para nosotros, los economistas”, dice, “pero está bien que al fin aparezca”.

(Con información de EFE)

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