martes, junio 04, 2019

¿Seremos muchos más ancianos?


Por  Sergio Rivero Carrasco
Cortesía de Victoria y el autor


“Tenemos dos vidas y la segunda comienza
cuando te das cuenta que sólo tienes una…”
Mário Andrade



Una animada conversación tenían varios sexagenarios que cada día esperan con paciencia la llegada de la prensa, sentados en bancos del bulevar. El intercambio se tornó interesante cuando comenzaron a juzgar los problemas de la baja natalidad por el uso de  las nuevas tecnologías. Uno bien encrespado le decía al otro: “- En mi tiempo no había nada que hacer, faltaba hasta el televisor y había que acostarse temprano. Y ya tú sabes, tengo cinco hijos”. El más sereno se sonreía mientras aseveraba que “ahora la pareja se acuesta cada uno con un teléfono celular, se ponen a jugar y se quedan dormidos la mayoría de las vences, por eso nacen menos muchachos...”


La realidad es que la problemática de la baja natalidad, y el envejecimiento poblacional son de origen multifactorial, que nada tienen que ver con “acostarse temprano”, ni “acostarse jugando con el celular”; mucho más que eso es una situación que afecta a todo el mundo, unos países más que otros, y el nuestro no escapa a ello. Un compañero decía con mucha razón que se deben construir más hogares o casas de abuelos que círculos infantiles o producir más culeros desechables para adultos que el tradicional de los bebés.


El envejecimiento creciente de la población cubana pone en tensión los sistemas de salud y seguridad social, amenaza el monto de la población económicamente activa y obliga a evaluar con seriedad la cobertura y calidad de las instalaciones que existen para la atención a las personas de la tercera edad.


En la Isla de la Juventud se han realizado variados estudios para dar respuesta gubernamental a esa realidad que se torna de Estado, con programas y decisiones sustentadas en políticas multifactoriales y multisectoriales, económicas, sociales, jurídicas, familiares y de salud.


En un reciente programa “Entre Nosotros” de nuestro canal territorial Islavisión, el Dr. Adrián Batista, Jefe del Programa Municipal de Atención al Adulto Mayor, explicaba que en la Isla de los 84 000 habitantes, 15 000 ya tienen 60 años y más para un índice del 18,4% , proyectándose que  para el año 2050 debe elevarse al 34%. Este territorio tuvo una época de incremento de la población por la llegada masiva de cubanos generalmente jóvenes después del ciclón Alma en 1966, a la que llegaron miles de familias y contingentes juveniles para trabajar, estudiar y desarrollarla. Esa es la misma población que hoy está envejecida y pasa por lo general, los 60 años.


Este incremento progresivo de la población de la tercera edad implica un aumento de la responsabilidad social, económica y familiar de la población de 30 a 60 años, así como de la denominada juventud media (17-24) y juventud madura (25-30), conducidos por el Estado.

¿Se imaginan toda la infraestructura y acciones que se deben desarrollar para lograr la respuesta que eso lleva?


El citado especialista  explica que el territorio cuenta con un programa aprobado por la máxima dirección del Gobierno para mitigar las problemáticas y dar respuesta al acelerado proceso de envejecimiento de la población, entre las que se encuentran la reparación de la Casas de Abuelos y Hogares de ancianos, creando condiciones más favorables para la estancia diurna o la vida diaria.


En el caso de los profesionales aún no se cuenta con la cantidad de Especialistas en Geriatría que se necesitan para cumplir ese propósito, lo cual se convierte en prioridad en los años inmediatos,  no obstante, los existentes han desarrollado capacitaciones a los médicos y enfermeras de la familia y los grupos básicos de salud de los tres policlínicos existentes para asegurar la calidad de la atención primaria a este tipo de paciente. 


Para lograr un ciclo integral expresa que se ha “Geriatrizado” a la principal Institución de Salud del Municipio, que es el Hospital General Docente “Héroes del Baire” con la preparación de todos los profesionales, directivos, asistenciales, trabajadores sociales, porque ya todos los servicios tienen que atender a pacientes Geriátricos, y ellos demandan un tratamiento diferenciado al resto.


La Licenciada Marbelis Acosta, Especialista en Trabajo social del Programa… hace alusión a la responsabilidad de los trabajadores sociales de los policlínicos en el tratamiento y atención a los abuelitos por la gran variedad de problemáticas que presentan y por tanto, demandan de la acción efectiva en la solución de situaciones con la asistencia social, el pago de los medicamentos, en ocasiones la alimentación, su incorporación al Sistema de Atención a la Familia (SAF), mediante el cual se les asegura  la alimentación en establecimientos y comedores, además de necesidades de colchones, productos de higiene personal, entre otros, que también demandan la necesidad de crear más estructuras de apoyo para que la mu­jer y, en general la familia, tengan mayores facilidades que le permitan aportar a la sociedad mediante su trabajo y al mismo tiempo no desa­tender el cuidado al adulto mayor y a los menores.


Si bien desde hace muchos años se han logrado encauzar acciones, llegó el momento de que las mismas adquieran un mayor dinamismo para que “los bueyes no lleguen a ponerse delante de la carreta”.



En todo este proceso la familia desempeña un papel prioritario, ya que los primeros responsables de atender a los adultos mayores son precisamente los hijos y familiares con la labor coordinada de las instituciones. Muy importante ha sido el pronunciamiento de la Nueva Constitución en relación con la responsabilidad de los hijos con el cuidado de los padres, lo cual se incorporará al conjunto de normas que establecerá el nuevo Código de Familia.


Pero de nada valen las legislaciones si no cumplimos con la más importante, la que debemos tener por norma en cada hogar para evitar que la enfermedad más lacerante se apodere de nuestros ancianos: La soledad. Con ellos hay que conversar, darle el espacio que le corresponde en su privacidad, oírle sus historias, ayudarlos en sus gestiones y sobre todo ofrecerles mucho amor y comprensión.


Tenemos solo una vida, a ella entregamos durante más de seis décadas inteligencia y amor, laboriosidad y realizaciones; de ahí la importancia de alcanzar la estabilidad en la atención integral a los adultos mayores por todos los componentes de la sociedad, es el mayor reto que tiene hoy el país y el Municipio, ocupación que reclama la acción mancomunada de todos los mecanismos de la sociedad, desde las propias viviendas y barrios hasta las instituciones y el cumplimiento de las políticas que, como país socialista con una esperanza de vida entre los 76 y 78 años, asume la responsabilidad de asegurarles la mayor felicidad posible, de ahí que se le otorgue  la más alta prioridad para que ninguno quede desamparado puesto que la tendencia es a que en breve los mayores de 60 años seremos muchos más.

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