miércoles, agosto 14, 2019

Voluntad hidráulica y juvenil en la Isla

 
 Por Sergio I. Rivero Carrasco

Corrían los primeros años del triunfo revolucionario y en fecha tan temprana como el año 1962, fue creado el 10 de agosto el Instituto Nacional de Recursos Hidráulicos bajo la dirección del Comandante Faustino Pérez, quien fuera uno de los expedicionarios del yate Granma, Comandante del Ejército Rebelde y miembro del Comité Central del Partido Comunista de Cuba hasta su fallecimiento.


Al frente del Instituto se encargó de enrumbar el proceso inversionista que se realizaba en el país sorteando incontables dificultades con los abastecimientos por las dificultades que ya imponía el imperio a la naciente Revolución; pero cumplir con ese programa era una imperiosa necesidad para el desarrollo, tanto de la agricultura y la ganadería como de los futuros planes educacionales, de urbanización y viviendas y hasta el propio turismo, según dejó bien precisado Fidel en su intercambio con los columnistas al dejar inaugurada la Presa Viet-Nam Heroico el 12 de agosto de 1967, con lo cual dio inicio la Revolución Hidráulica en este territorio insular, hace hoy 52 años.


Siempre el Comandante en Jefe tuvo la clara visión de esa impostergable tarea, y con ella la
necesidad de formar profesionales, técnicos y cuadros capaces de poder proyectar, ejecutar y dirigir obras de tan alta complejidad y precisión; veía en la Isla un territorio especial para lograr esos objetivos, a diferencia de muchos especialistas con manifestaciones burocráticas que tenía el Instituto. Por ello en esa ocasión llamó a trabajar con intensidad, a aprovechar todos los recursos disponibles y poner al servicio de las obras toda la iniciativa y rapidez sin perder calidad, por eso decía que él militaba en el “bando de los impacientes y dinámicos…”
 
Hay antecedentes que dieron las luces necesarias para el desarrollo de la Voluntad Hidráulica, como los estragos del ciclón Flora, las intensas sequías y lluvias, la exigencia de los sistemas de riego para alcanzar las producciones y rendimientos agrícolas necesarios para satisfacer las demandas del pueblo, por tanto, no se podía perder una gota de agua, había que embalsarla y tenerla a la disposición de los programas que se emprendan en el país. De ahí surgió una frase que tiene que ver hoy también con la campaña que se intensifica para preservar ese recurso y lograr los ahorros posibles: “Ni una sola gota de agua al mar.”

Fue la Presa “Viet-Nam Heroico” y un día después la “Antonio Briones Montoto”, las que abrieron el camino de la Revolución hidráulica en la Isla, en la que se han construido 15 embalses, además de micropresas, bolsones, sistemas de drenaje y riego de diferentes tipos, canales para el traslado del agua hacia áreas de cultivo, logrando una capacidad total de almacenamiento de unos 230 millones de metros cúbicos de agua. De esos embalses, la mayoría tiene el objetivo de asegurar el regadío a las áreas agrícolas, la cría de peces y algunos para el abasto de agua a la población y estaciones de alevinaje.

Fue precisamente en ese acto presidido por Fidel en el que después de hacer un análisis de todo lo que aún quedaba por hacer en este terruño expresó “… nuestra juventud más que una isla suya tiene la posibilidad de hacer suya esta isla”. Para ello fortalece el concepto y estimula el entusiasmo y la aguerrida actitud demostrada por ello y hace la mayor precisión convertida en histórico reto: “Llamémosla “Isla de la Juventud” cuando la juventud con su obra haya hecho algo grande, haya revolucionado aquí la naturaleza y pueda exhibir el fruto de su trabajo, haya revolucionado aquí la sociedad”.

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