viernes, julio 19, 2019

Revolución "Roja y Negra": 40 años y sigue...



Por Sergio I. Rivero Carrasco




A 40 años del triunfo de la Revolución “Roja y Negra” en Nicaragua, el tercer país en lograrla en nuestra américa, después de México y Cuba, nos vienen los recuerdos de la llegada en ese mismo año 1979, a pocos días del triunfo, de los primeros grupos de jóvenes integrantes del Frente Sandinista provenientes de todos los estratos sociales del país, que en gesto solidario e internacionalista, Cuba recibió en la Isla de la Juventud en su primera escuela: “Carlos Fonseca Amador”, como parte del también joven plan de escuelas internacionalistas iniciado en 1977 con estudiantes africanos.





 

El ideal de Augusto César Sandino se había hecho realidad después de más de 40 años de dura batalla contra la dictadura sangrienta de Anastasio Somoza, quién al servicio de los intereses yanquis sojuzgaba al país imponiendo un régimen de terror y tolerancia cero, un protectorado de los Estados Unidos diseñado para mantener a raya al propio pueblo y a los demás pueblos de la región con una cada vez más degradada situación socio-económica en el país, la cual creaba las condiciones objetivas y subjetivas para que se diera una situación revolucionaria, tal y como sucedió en Cuba en los años 50 del Siglo pasado. 


Hay otra Nicaragua después del 19 de julio de 1979, es la que destruyó a ese arcaico Estado y reemplazó sus órganos represivos por un ejército y una policía de raíces populares y revolucionarias, desarrolló la Campaña de Alfabetización para borrar la ignorancia, y con su más amplia participación, redactó una nueva  Constitución que aún hoy está viva en sus partes fundamentales Benefició al campesinado con una reforma agraria y urbana profunda que modificó profundamente la estructura de la propiedad en el país, para que los sectores populares se convirtieran en sujetos económicos, además de sociales y políticos activos en la construcción de la nueva sociedad de bienestar y progreso para la nación.

Estudiantes nicaragüenses en la Isla de la Juventud 1979

A la derrota electoral de1 990 sobrevivió el Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) como partido revolucionario de masas, continuador del legado de Augusto C. Sandino y expresión más acabada de lo mejor del pueblo nicaragüense. Ese partido supo resistir durante 16 duros años en los que permanentemente se intentó destruirlo por todos los medios. El FSLN, bajo la conducción del comandante Daniel Ortega  y de la compañera Rosario Murillo, supo además operar para regresar al poder en el 2006 y retomar la obra revolucionaria, siempre fiel a su programa histórico de 1979 en las condiciones concretas de cada coyuntura política.



Ese nuevo triunfo trajo también consigo la necesidad de realizar algunas alianzas con los sectores de la burguesía, lo cual motivó también manifestaciones de resquebrajamiento ideológico y contrarrevolucionario hasta el año 2018 en que se produjo la intentona de Golpe de Estado bajo la tutela y guía de Estados Unidos en su afán por hacer desaparecer los gobiernos revolucionarios de Nicaragua, Cuba y Venezuela. En esta ocasión el golpe de hecho fue derrotado, y los golpistas hoy, ante los ojos del pueblo nicaragüense, están más derrotados que nunca. 


Como bien se ha expresado por varios medios en estos días de celebración, el 40 aniversario de la Revolución Popular Sandinista inicia una nueva etapa de la lucha por el mantenimiento de la independencia y la justicia del pueblo nicaragüense caracterizada, por el poder político de los sectores populares y  como productores directos los mayores espacios en la economía derrotando de manera decisiva a la oligarquía más reaccionaria y entreguista al imperio que ve cómo se arruina su poder.


En este aniversario 40 del triunfo, el sandinismo sigue fortalecido, celebramos unidos nicaragüenses y cubanos el amor y la solidaridad que nos unen, la presencia de miles de jóvenes formados aquí para continuar dando luz a su pueblo, esos que ayer recién habían sido alfabetizados, hoy son profesionales, abogados, médicos, ingenieros, maestros revolucionarios, formados en una ética de servicio ciudadano para que las generaciones que a partir de ahora vayan asumiendo la conducción de la sociedad, sigan los pasos del ideal de Sandino y de su más ferviente discípulo: Carlos Fonseca Amador.
 

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