Desde hace tiempo también he estado diciendo en el programa La Tarde se Mueve
(Miami 14.50 am) que corrían comentarios y rumores persistentes sobre
un escándalo de prostitución que implicaba al senador Menéndez. Incluso
me decidí a ponerlo por escrito en un artículo publicado el 20 de
diciembre del 2012 titulado “¿Podrán nuevos funcionarios de Obama conseguir un cambio de política hacia Cuba?”
cuando vi que ni los libelos derechistas de la calle ocho de Miami
podían esconder la implicación en el escándalo de uno de sus ídolos.
Retomé el tema precisamente en la edición de La Tarde se Mueve del pasado martes 29 de enero, es decir de antes de ayer, junto a Ed Levy, colaborador e invitado regular del programa. (http://latardesemueve.com/grabaciones)
Recuerdo que coincidimos en que la implicación en este escándalo de
prostitución iba a tener consecuencias en la carrera política de
Menéndez y que sólo discrepamos un poco sobre el alcance. En concreto,
si perjudicaría el desempeño de Menéndez como jefe de la comisión de
relaciones exteriores del senado, o si podría llevarle a perder hasta
el puesto como senador. Porque ciertamente sería deshonroso para el ese
cuerpo legislativo que Menéndez asumiera tan alto cargo en las actuales
condiciones.
Por eso fue que como periodista de un
medio alternativo que batalla a contracorriente en Miami sentí cierta
satisfacción cuando un día después de ese programa tanto The Miami Herald como El Nuevo Herald
publicaran amplios reportajes sobre una redada del FBI en un complejo
en West Palm Beach que conectaba con el escándalo de prostitución en que
estaba implicado el senador Menéndez. El periódico en inglés publicó su
reportaje “FBI wraps up raid at West Palm Beach office of doctor tied
to U.S. Sen. Bob Menendez” bajo las firmas de los periodistas Carli
Teproff, Marc Caputo y Jay Weaver, y la versión en español se tituló “El
FBI culmina en West Palm Beach una redada en la oficina de doctor
vinculado a Bob Menéndez”, con las firmas de los periodistas Marc
Caputo, Jay Weaver y Scott Hiannsen.
No digo que nuestra insistencia periodística fue la causa de que The Miami Herald y El Nuevo Herald
se decidieran a publicarlo, pero si en algo influimos nos alegra. Y si
no igual, porque es hora de que los medios dominantes de Miami salgan
por sí mismos del cepo de los extremistas cubanoamericanos y dejen
trabajar con creatividad a los buenos periodistas que quedan en sus
plantillas.
Aunque en una nota del pasado 12 de diciembre del 2012 The Washington Post
había hecho referencia a este escándalo en relación con un
indocumentado registrado como ofensor sexual que hizo una pasantía en la
oficina de Menéndez y la divulgación de la condena a un contable de
Jersey City imputado de haber realizado trucos para encubrir
contribuciones de $98,000 a las campañas del senador, ha sido esta
semana cuando el escándalo que implica a Menéndez ha empezado a cobrar
un carácter nacional.
Resumiendo la noticia, El Nuevo Herald
dice que el FBI hizo una redada en el negocio de un oculista en West
Palm Beach llamado Salomon Melgen bajo sospecha de proveer viajes
gratuitos a República Dominicana y prostitutas menores de edad al
senador Bob Menéndez. Según documentos referidos por los periodistas
Melgen ha enfrentado demandas judiciales y actualmente pesa sobre él un
embargo millonario por parte de la oficina de impuestos de Estados
Unidos (IRS).
Por su parte la oficina del senador
Menéndez ha reconocido que Melgen es partidario político y amigo del
senador desde hace muchos años; así como que este ha viajado en su avión
particular. Melgen, de origen dominicano, tiene un avión privado CL-600
Challenger en el que viaja frecuentemente entre West Palm Beach y Casa
de Campo, en República Dominicana. Fue en una mansión de esta exclusiva
reserva donde unas prostitutas dijeron haber tenido relaciones sexuales
con el senador Menéndez, con quien habrían acordado un pago de $500 a
cada una dándoles solo $100, según declaraciones que circularon en
medios locales y que recogió “Daily Caller”, un sitio que la oficina de
Menéndez quita crédito por considerarlo de carácter “derechista” y
enemigo del senador. Sin embargo, a pesar de lo que dice su oficina,
también se hicieron eco de lo dicho la “Citizens for Responsibility and
Ethics in Washington” y “ABC News”. En estos momentos se manejan nombres
específicos de mujeres implicadas en el caso como Yaneisy Fernández,
Rosemary Rivas “La China”, Mariela de la Caridad, Jennifer Hernández,
Geraldine García, la rusa Sveta y la brasileña Camila; también hay quien
dice haber visto pasar algunas de ellas en el Mercedes Benz azul del
Doctor Melgen con su chofer.
Aunque el FBI no fue a West Palm Beach solo
por investigar a Menéndez, se ha dicho que las dos investigaciones le
interesan paralelamente: la del médico por fraude y la de Menéndez por
los términos expuestos. Pero no se trata solo de la mala asociación con
el Dr. Melgen, el senador Menéndez tiene un largo historial de amistades
peligrosas. El periodista Lázaro Fariñas recordaba en el programa La Tarde se Mueve
de ayer miércoles que desde la época en que Menéndez fue alcalde de
Union City (New Jersey), entre 1986 y 1992, se comentaba que tenía
cierto “tufillo mafioso”. En el tema cubano Menéndez no se ha podido
ligar a personas de más mala reputación. No sólo ha trabajado en
complicidad con lo peor de la política miamense, también ha tenido
relaciones con grupos violentos y terroristas confesos. A través su ex
suegro Arnaldo Monzón Plasencia, ya fallecido, Menéndez confraternizó
con Luis Posada Carriles y hasta celebró su absolución en el juicio que se le hizo en El Paso, Texas.
En un reportaje sobre ese juicio publicado en Cubadebate el 3 de marzo de 2011, el abogado José Pertierra se refiere al testimonio de Oscar de Rojas, contador por 23 años del negocio “Arnold Fashions” del ex suegro de Menéndez, donde también lo liga a Jorge Mas Canosa
y al financiamiento de Posada Carriles en la época en que preparaba
acciones terroristas contra Cuba desde Centroamérica, como la que
terminó con la vida del joven italiano Fabio di Celmo. Ese tipo de personas integran el entorno cubano de Menéndez.
No es poco lo que pesa sobre su
historial; en mi criterio, repito, lo inhabilita para la presidencia de
la comisión de relaciones exteriores del Senado. Incluso tampoco me
parece una trayectoria digna de un senador federal.
No debe sorprender a nadie que aparezcan
tapujos para proteger a Menéndez. Un nuevo artículo de Marc Caputo y Jay
Weaver sobre el escándalo, aparecido hoy jueves 31 de enero en El Nuevo Herald muestra que aparentemente nadie quiere comentar sobre las implicaciones de la noticia. Barbara Boxer, presidenta de la Comisión de Ética del Senado no quiere hablar; ni Chuck Schumer,
tercer Demócrata en importancia en el Senado, y tampoco Marco Rubio a
quien tanto le gusta hablar. El abogado de las mujeres Melanio Figueroa
dijo que las muchachas no le devuelven las llamadas y ha perdido el
contacto.
Cualquiera puede imaginar la presión que existe sobre ellas.
Es bochornoso que en medio de todo esto aún el senador Menéndez no haya
dado la cara y sea su oficina a través de su vocera Tricia Enright quien
se limite negar sin más explicaciones el escándalo donde se le
implica. El senador Harry Reid, líder de la mayoría (D) del Senado,
debería entender que sería escandaloso promover a Menéndez. Aunque
también se sabe que grupos de la extrema derecha cubanoamericana de
Miami como el CLC
contribuyen con el senador Reid a través del cabildero del US Cuba
Democracy Pac en Washington DC Mauricio Claver-Carone; la entrega al
senador Menéndez de tan alta responsabilidad por tan poco sería una
vergüenza imborrable para la historia del senado.
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